En últimas fechas los desesperados productores de cine norteamericano, ante las disputas sindicales y/o de derechos de sus escritores; o simplemente por una escases de frescura y de creatividad por parte de estos mismos literatos cinematográficos, han optado por llevar a cabo una serie de “homenajes”-más bien refritos- remakes apresurados, innecesarios y torpes de cintas clásicas de terror contemporáneo, confundiendo y alejando por entero a los posibles espectadores de este género fílmico, que tristemente parece agonizar ya. Un caso ejemplar es el de una cinta reciente en cartelera, en las salas de México, que quiere ser una actualización de una obra de los ochentas, que si bien no era nada buena, por lo menos tenía el encanto de aquellos años dorados del cine psicotrónico. Nos referimos a Noche de Graduación Sangrienta (2008) del director Nelson McCormick. Se trata de una cinta que trata de emular a la película Prom Night (1980) del efímero realizador Paul Lynch. Esta última era una mala cinta, pero contaba con ciertas ventajas: la presencia de la más efectiva “scream-queen” de aquel momento, Jamie Lee Curtis, además estrella de la antológica Halloween(1978) del entonces genial, John Carpenter; también actuaba en esta primera versión de Prom Night, el carismático Leslie Nielsen, luego una bomba de comicidad; finalmente poseía una banda sonora “disco”, estupenda. Por el contrario, la versión actual de Prom Night, Noche de Graduación Sangrienta, es sólo una mala copia de la perniciosa (aunque aguda, e inteligente) Scream(1996) de Wes Craven, con absolutamente nada de gore, ni de suspenso. Pletórica de chicas lindas pero vacías y de chicos embrutecidos (y más vacíos) y de un predecible asesino que duerme a todos con sus acechanzas llenas de clichés. Lo único atractivo aquí, es la presencia de la sexy Brittany Snow. Pero esto es demasiado poco. Una película nada recomendable. Mejor batallar un poco para ver la original, y así disfrutar con la nostalgia de tiempos mejores, de mayor fantasía siniestra; cuando los noticieros televisivos de la noche, no habían superado en horrores a las inofensivas, creativas y encantadores producciones fílmicas de terror ochentero.
ARGUMENTO
El baile de graduación debería de ser algo inolvidable, en especial para la joven Donna Keppel (Brittany Snow). Cuando se ilusiona y anhela el comienzo de la noche más memorable de su vida, Donna ignora aún que el sanguinario asesino que ultimó a todos sus familiares, se ha fugado del presidio, y está ansioso por hallarla para culminar su feroz carnicería.







