Es posible que mucho del éxito y la aceptación multitudinarias que ha cosechado la obra del director mexicano Guillermo del Toro, se deba precisamente a su talante irreverente-sensitivo de raíz prehispánica, que sabe combinar un sentimiento de apreciación constante de los misterios de la naturaleza desconocida del ser humano y de su mundo; y a la vez una ironía muy “azteca” acerca de la finitud de toda certidumbre, del mundo formal y sus cosas. Desde sus destacadas participaciones televisivas en la antológica serie “La Hora Marcada”, del Toro hizo gala de una creatividad oscura explosiva y original. Desde entonces, desde su celebrada Cronos (1993) y hasta la extraordinaria, El Laberinto del Fauno(2006), por ejemplo, este cineasta tapatío no ha hecho sino seguir una evolución constante hacia un estilo muy personal y libre, amigable en gran medida para el cine-espectáculo hollywoodense, aunque se resiente sin duda en cuanto coartan su expresividad por interferencias de las productoras, que sería el caso por ejemplo de Mimic(1997) o de Blade II( 2002).

Felizmente en Hellboy(2004), la adaptación cinematográfica de Guillermo del Toro al gustado comic del famoso artista Mike Mignola, no se presenta esta limitación, sino por el contrario, se nos ofrece una gran conjunción creativa entre Mignola, del Toro, y el resto del equipo de reparto y de producción, para lograr una película endiabladamente divertida, colmada de espectaculares combates, criaturas fantásticas dignas de Lovecraft, y además un ácido humor tremendamente entretenido, renglón donde luce todo el talento del malencarado pero excelente Ron Perlman.
Nos llega ahora la secuela de esta producción: Hellboy: El Ejercito Dorado (2008), que según lo visto en los adelantos será un deleite visual, épico y emocionante. Del Toro, se muestra como un creativo en vuelo ascendente y esta estupenda entrega de las aventuras sobrenaturales del demonio malhablado de cuernos recortados, bebedor de cerveza mexicana y admirador de los gatos, promete una tarde de grato cine para sus numerosos admiradores. Un anticipo sobresaliente del mejor arte siniestro de Guillermo del Toro, que sin duda nos dejará entusiasmados para la futura bilogía del Hobbit (2011-2012) que ya se prepara en Nueva Zelanda bajo la supervisión de Peter Jackson.
Estén por favor al pendiente de su reseña puntual, aquí en su blog de cine, La Dulceria.