Batman de ayer y Batman de hoy- las dos caras del Guasón


Muchos detalles separan al hombre murciélago más célebre hasta hace algunos años, del actual. Del que nos hizo olvidar la versión entrañablemente ñona de los sesenta-sesenta, con Adam West- del de Tim Burton, aquel Michael Keaton excéntrico y apenas contenido de los ochenta, más parecido al alucinado fantasma Beetle juice( 1988) que al sólido personaje creado por Bob Kane: mucho separa a este, del nuevo Batman: Caballero de la Noche(2008), que hoy nos regala Christopher Nolan. Porque Michael Keaton estuvo formidable en su puesta en escena, y con su gran personalidad exacerbada doto a su Batman de una profundidad insospechada hasta el momento, revitalizando el comic de la DC hasta límites nunca antes sentidos en pantalla

Y sin embargo el Batman de hoy, el encarnado por Christian Bale, ¡Qué distinto! ¡Qué solidez a comparación a los previos! Michael Keaton es un irreverente redento, a su lado; Val Kilmer es frío y distante a comparación de la intensidad controlada de Bale; George Clooney un galán de azúcar al lado de la fibra vital del Bruce Wayne de Bale. No sólo regalo el actor británico a su Batman de juventud, sino también de una idea precisa, de vida. Baste ver la transformación radical del físico de Christian Bale de El Maquinista(2004) a Batman Begins(2005), para identificar en ese tesón, en esa seria concentración, la auténtica esencia del hombre murciélago: un clamor directo desde las sombras, que opaca la luz, sin reserva alguna.

De igual manera el Guasón de Jack Nicholson es un atrevido clown, un artista del absurdo, que en cada carcajada esconde un alarido de pena: ¡ríe Guasón!, le diría Leoncavallo. Nicholson enorme, supera al personaje, aquel maestro de Atrapado sin salida(1975) o de Chinatown(1974), supera al Guasón, no lo vive en realidad, sólo se sirve de él; el difunto Heath Ledger por el contrario es un puro latir de vida en su Joker; probablemente todo lo que fue Ledger como actor lo vertió en esta caracterización antológica. No hay una actitud de este Joker que orille a la risa y ni siquiera al sarcasmo: su psicótica lucidez más bien provoca pesadumbre, incomodidad, y reflexión. El Batman de Keaton y el Guasón de NIcholson usaban dos caras para manifestarse, la del sufriente traumado, y la del extrovertido sin igual, uno a través del ridículo, otro merced al temor provocado por su sombrío manifestar; el Batman de Bale y el Joker de Ledger, por su parte, son paralelos definitivos que sin embargo se confunden, en su atroz mesiánico sacrificio, en algún punto del infinito. De un infinito que se asume como mítico, y que como tal es un límite que tal vez nunca sea transgredido, entre el total delirio y la más absoluta genialidad. ¡Gracias Christopher Nolan!

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  1. #1 by Criss Cross on July 27th, 2008

    Pues, aunque no me llama mucho la atención, la bulla que se esta provocando por todo lado, quieralo o no, me provoca curiosidad … aunque debo decir que me gusto mucho la versión de Burton … pero también debe ser que es que no soy tan aficionado al comica pra saber en realidad su fidelidad.

    El legado del hombre que rie … me interesa porque todo fue culpa de Paul Leni.

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